
Construida en los siglos VIII o IX servía para vigilar al
valle de Manazendo y el paso de la Nava. Este lugar tiene la evidente
desventaja de su espacio reducido y la falta de una fuente de agua, sin embargo
era una posición excelente para avisar sobre posibles movimientos enemigos
cercanos. Especialmente por su delicada ubicación entre el reino de Pamplona
(posteriormente Navarra), el reino de Castilla y los territorios musulmanes al
sur.
Las funciones de la torre permanecían iguales hasta la edad
moderna, lo que variaba eran sus enemigos. Si en los siglos VIII y IX servía
principalmente para proteger los repobladores cristianos, se convirtió en un
punto de vigilancia navarro cuando en 1035 lo heredó García Sánchez III el de Nájera,
Rey de Pamplona. Y desde entonces no cesaban los avisos sobre la llegada de
tropas castellanas ni los informes para preparar ataques navarros.
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Los restos de una de las torres del castillo. |
El castillo de Arreba, si así se puede denominar al torreón,
cambió durante los siguientes siglos varias veces su dueño: 1052, dos años
antes de su muerte, lo donó Sancho Garcés III al (por el mismo) recién fundado
monasterio de Santa María la Real de Nájera. Este monasterio a su vez lo regaló
en 1171 a la comunidad de Quintanajuar, terminando cayendo en manos de los
reyes de Castilla (tras la guerra contra Navarra). Fernando IV de Castilla y
León lo otorgó como premio a la dinastía de los Velasco durante el siglo XIV.
Desde entonces, excepto un breve periodo cuando estaba en manos del monasterio
Santa Clara de Medina de Pomar, velaban los Velasco sobre la frontera
castellana con Navarra (quienes, por cierto, recibían al final del mismo siglo
de Enrique III el pueblo de Medina de Pomar, donde construyeron un castillo
potente).
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La posible entrada hacia el pequeño castillo. |
Esos numerosos cambios de dueños demuestran la situación
precaria de Arreba. Por un lado era un lugar estratégico importante y servía
para cobrar peajes, por el otro lado no lo suficiente como para jugar un papel
determinante. Una vez alejada la frontera con los reinos musulmanes hacia el
sur (a partir del siglo XI) y finalizadas las pequeñas guerras puntuales entre
Castilla y Navarra (a partir del siglo XII, cuando Navarra perdió Logroño a
Castilla tras la guerra de 1176 – 1179), perdió Arreba su función. Es decir:
cuando el linaje de los Velasco recibió el control sobre el valle y el castillo
correspondiente, tenían un escaso interés en mantenerlo, y se deterioró.
Hoy en día solo se conserva una muralla del recinto amurallado.
Para llegar a su entrada se tenia que subir un camino muy estrecho y
fuertemente inclinado, sin poder defenderse contra ataques desde el torreón.
Desde los otros tres lados era necesario escalar si se deseaba alcanzar las
murallas. Una vez llegado, parece que aparte del recinto amurallado había una
pequeña torre como último lugar de retirada.
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Vista hacia el paso. |
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