16 oct 2011

El Expolio de El Greco

El Expolio dibujado por el Greco
entre 1577 y 1579
durante el Renacimiento Ibérico
para el Cabildo de la Catedral de Toledo.
Características formales
Había tres aspectos del cuadro que se tiene que destacar: la composición, los colores y los cuerpos.
Comenzando con la composición: en el centro, entre la masa violenta de los soldados, estaba de manera tranquila como tema central Cristo. Al mismo tiempo se tenía la cara del protagonista mirando hacia arriba, de manera triste y tranquila, cosa que contrastaba con el comportamiento de alrededor.
El segundo aspecto eran los colores: el rojo relajado de Cristo, dominante, en el centro. Los dos hombres vestidos de amarillo y blanco llevaban la mirada hacia abajo, donde se veía la cruz. Con esos colores calientes se tenía de nuevo el contraste con el frío azul – oscuro – negro de las personas de alrededor. Aparte se usaba – igual como en “La resurrección” – una luz que da miedo, “peligroso”, provocando que los cuerpos aparecieran blancos y vacíos de sangre.
El último asunto eran los cuerpos: muy alargados hacia arriba, de manera poco natural. Todo el cuadro daba la impresión de ser “estirado”.

Características de contenido y comprensión
Ya no se presentaba a un cristo monarca de la edad románica ni un triunfante Jesús renacentista; sino se había vuelto al Jesús sufriendo, donde destacaba más lo humano que lo divino. Aún así pareció gracias al rojo, la centralizad de la imagen y la piel muy blanca como alguien aparte del resto de los humanos, como una persona que, aunque parezca humana, también sea divina. La composición era tan excelente que el protagonista podía dirigir toda la atención hacia sí mismo, como la victoria da la luz divina sobre la oscuridad y el desorden. Ese estilo era típico del Greco y seguía dibujando sus cuadros con los colores contrastantes, las personas alargadas y la mirada hacia un centro claro. También se tenía que ver al cuadro como parte de la contra – reformación: desde 1517 existían dos iglesias cristianas. Mientras que el protestantismo luchó contra lo iconoclasta y el culto a la imagen; el catolicismo lo reforzaba más que nunca. No obstante tenían en cuenta que se debía “acercar” la imagen a la población en vez de alejarse; no más santos sabios – todo poderosos al estilo de Sluter, sino personas, victimas, con los que se pueda identificar importaba. El realismo ideal se dejo aparte y se llego al realismo natural, también al ámbito religioso.

Fuentes:
Apuntes de la asignatura Historia del Arte III, Pamplona, 2007/08.
RAFALOS; J.F., Historia del Arte, Barcelona, 1940.
RAMIREZ, Juan Antonio (coord.), Historia del Arte: La Edad Moderna, edit. Alianza Editorial, Madrid, 2005.

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