4 abr 2011

Reseña: To Kill a Mockingbird

Numerosas novelas históricas serían, si perdieran su “corsé” histórico, realmente “pobres” y raramente originales. Para evitar esto se suele “enriquecer” la novela añadiendo aventuras exageradamente fantasmales, como lo hacían Hanns Kneifel (“Darios der Grosse – König der Perser”; “Der Gesandte des Kalifen”), Manfred Böckl (“Die Schwarzen Reiter”) y Ken Follett (“Die Säulen der Erde”). Pocos novelistas intentan evitarlo moviéndose más cerca a fuentes como lo hizo Stephen J. Rivelle (“Der Kreuzritter") o Erwin Wickert (“Der Auftrag des Himmels”). Quisiera hablar por eso de una obra que a su tiempo fue escrita como novela contemporánea, pero que, hoy en día, podría ser interpretada como histórica.

Edición en alemán, edit. rororo
Me refiero a la obra “To Kill a Mockingbird” de Harper Lee, escrita en los estados unidos hace medio siglo (1960). En ella cuenta la autora la vida diaria desde el punto de vista de una niña de una pequeña ciudad del sur de los estados unidos (Alabama) ambientado en el periodo de entreguerras (años 30). En esta pequeña ciudad vive “Scout” Fink con su hermano (tres años) mayor y su padre, un abogado que, convencido de la igualdad de los seres humanos, defiende a un afroamericano acosado de un delito de violación. La historia cuenta, interrumpida por pensamientos propios de la niña, varios detalles anecdóticos de una sociedad del sur de los estados unidos en la cual seguía permaneciendo una abierta discriminación racial. El libro inicia con un mundo bastante inocente de los niños, desarrollándose durante la trama de los tres años en la cual ambos niños maduran, comprendiendo mejor al mundo de “los adultos”. Intentan comportarse como "personas honradas" que respetan a todo ser humano - a pesar de los insultos y peleas que tenían, primero con sus compañeros de clase, y despúes con algunos adultos. Quizas sea una obra algo "moralizante", eso ha de tenerse en cuenta. No hay un gran riesgo de aburrimiento gracias a las pequeñas historietas humorísticas introducidas. Eso si: tampoco hay que esperar grandes complejidades históricas. Harper Lee finalmente no puede evitar la caída en el mundo simplista que diferencia entre “bueno” y “malo”, y para algunos lectores puede resultar ser un libro bastante aburrido ya que básicamente se trata de la biografía de una niña estadounidense sin grandes aventuras y con cierta monotonía diaria.

Esta obra - fuertemente críticada por algunos críticos conservadores por diferentes motivos - se convirtió en el libro estrella de la campaña estadounidense "Una ciudad lee un libro". 1998 comenzó Seattle a presentar "To Kill a Mockingbird", seguida por otras ciudades, hasta que con Chicago en 2001 se logró definitivamente el cambio de la imagen. Hasta los años 90 del siglo pasado fue la obra de Harper Lee uno de los libros menos leídos o acceptados por los centros educativos. A pesar de que 1961 había sido premiado con el premio "Pulitzer" o que se haya hecho una película.


El estilo empleado por Harper Lee es bastante simple (siendo a la vez muy fluido y bien escrito): cuenta la historia en 31 capítulos no titulados de forma estrictamente cronológica y progresista, la obra carece de saltos temporales (o “Flash-Backs”). De manera homogénea escribe la historia siempre desde el punto de vista de la protagonista con palabras de una niña algo maduro para su edad. El estilo fluido despierta el deseo de leer “un capítulo más”.

¿Porque puede ser ese libro de interés? Cuenta de una forma visual y comprensible la mentalidad y cultura de la sociedad rural estadounidense cuando lentamente la tolerancia y la lucha de la igualdad estaba comenzando a extenderse. Como la historia está situada en una región procedente de la autora, Alabama, y encima en los años 30 – cuando la autora tenia entre alrededor de 10 años, se puede fiar que varios pequeños detalles y anécdotas socio – culturales sean creíbles. Es una obra que ayudaría comprender la discriminación racial en un tiempo muy lejano de la guerra civil donde la esclavitud aún había sido legalmente permitida, y previo a los movimientos afroamericanos de los derechos civiles iniciados durante la segunda guerra mundial.

Fundadores de la NAACP para la defensa de los derechos de los afroamericanos, 1905.
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